Por si no te diste cuenta estás respirando.


Que lindo fue para mi escuchar esta mañana, a una persona diciéndome a través de una reflexión, “Por si no te diste cuenta estás respirando”, mi primera reacción fue una risa seguida de un inhalo  y exhalo, es verdad, estaba, nada mas y nada menos que respirando.
Y como 1 + 1 es igual a 2, es mas que lógico que si respiramos es porque estamos con vida, cada amanecer es una oportunidad y nuestra existencia no es ninguna casualidad.
Suelo pensar que si aprendiéramos a ser mas agradecidos seriamos mucho mas felices, a veces un simple recuerdo nos llena el día de felicidad, principalmente los que son bellos y significativos, les comento uno para graficar mejor la idea.
De niña, hace solo unos poquitos años, no taaantos que digamos, me llenaba de emoción sentarme en la vereda de la casa donde viví mis primeros años de infancia, de solo recordarlo se me llena de mariposas la panza.
Les describo cual era mi tarea principal, en el mes de diciembre, claro (no piensen que era una vaga todo el año) básicamente me encargaba de controlar y observar en el horizonte la aparición de algún “taxi”, asi mismo, un vehículo como ese representaba mi esperanza diaria, por el simple hecho de que significaba la llegada de mis seres queridos que habían partido a otro país para buscar nuevas oportunidades.
Esa llegada que ya había sido anunciada con antelación, no por whatsapp ni teléfonos, sino por mi perrita, si, una peluda que se colocaba junto a mi con sus patas hacia arriba y al minuto escuchaba a mi abuela diciendo: “outa mombyrygua, pe mañami pe jaguare”, no voy a negar que me resultaba bastante curioso aquella situación perruna y la larga explicación de mi abuelita del porque esto significaba que el gran día había llegado, lejos de discutir me daba cierta esperanza creer en eso.
Bien, continuemos hablando de recuerdos y emociones, siempre sostengo que es simplemente indescriptible la felicidad que sentía cuando por fin la tan esperada visita se asomaba, correr por el patio anunciando ese descubrimiento me daba una satisfacción impresionante.
Observar el reencuentro entre risas y sollozos, lágrimas que representaban la añoranza de meses enteros y el inicio de las largas conversaciones cargadas de anécdotas, la infaltable entrega de regalos, los famosos alfajores de chocolates, las de envoltorio dorado eran sin duda alguna una de mis preferidas.
Sin duda alguna, fueron días muy felices, esto me trae a la mente principalmente que no necesitamos de mucho para ser verdaderamente felices, basta con aprender a disfrutar de lo que cada amanecer nos regala, de ser agradecidos con la gratuidad de esta maravillosa vida.
Estoy lejos de ser la menos quejumbrosa, pero la lección de vida que esta frase  “Por si no te diste cuenta estás respirando” me dio hoy es simplemente maravillosa.
Y hoy decidí ser feliz disfrutando de un simple recuerdo.
Y tu ¿Qué recuerdo feliz tienes?.
No olvides agradecerlo!

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